La calidad  de  la  asistencia  sanitaria  es  un  valor  preciado. Los pacientes están a la espera de  la curación de sus enfermedades o la paliación de los síntomas.

Una mala calidad  higiénica en el ambiente hospitalario podría llegar a causarles daño de diversa gravedad. Es por eso que el servicio de limpieza es vital en hospitales y centros donde se administran servicios de salud.

Los nosocomios son instituciones que no descansan, no hay domingos ni feriados y tienen una afluencia masiva de personas y múltiples  interacciones. La resultante es una hiperactividad que debe ser monitoreada en forma continua, más aún cuando los imprevistos y las urgencias ocurren a diario.  En este contexto se genera suciedad y propagación de gérmenes en forma permanente.

La limpieza, la desinfección y la esterilización  constituyen los elementos primarios y más eficaces para romper la cadena epidemiológica de la infección.